Avistamientos 2
De acuerdo con la leyenda, la criatura tiene un talento natural para la persecución y seguirá a sus víctimas allí donde estas dejen un rastro. Gusta de sentarse frente a las camas, arañando las patas y dejando algunas pequeñas marcas solo para que las personas se den cuenta de que está allí… al menos, al principio.
Con el tiempo, la situación empeora. Una vez la persona abre los ojos y ve sus garras sobre el borde de la cama la criatura comienza a subirse en ella, hace sentir su peso y genera oleadas cada vez mayores de temor. Con cada visión la situación empeora y al final termina por plantar su rostro sobre la persona, dejando caer allí su maloliente aliento y generando una sensación de horrenda angustia.
Pero nunca, por nada del mundo, debe la víctima abrir los ojos. Evidentemente es mejor si no se hace desde el principio, pero este es el punto de no retorno.
Según la leyenda, si lo hace el monstruo se presentará a sí mismo como The Rake o el Rastrillo (dependiendo de la versión), con voz chirriante, y después saldrá de la habitación. La siguiente aparición llevará a un ataque en el que la persona tendrá suerte si sale con vida
A estas alturas, todas las posibles víctimas deben huir de su hogar y romper todo vínculo posible con el pasado, en particular eliminando aquellos recuerdos y relatos que los vinculen a la criatura. Si se contó de su existencia a alguien, por ejemplo, debe cortarse el contacto con estas personas, y si se tienen relatos escritos estos han de quemarse o borrarse de algún modo. Desaparecer es la única esperanza de sobrevivir.
Fuente: https://www.google.com.co/amp/s/www.elpensante.com/la-leyenda-del-rastrillo/amp/
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